Un petrolero ruso con 100.000 toneladas de crudo llega a Cuba con el permiso de EE.UU.

Un petrolero con bandera rusa que transporta unos 700.000 barriles de crudo, equivalente a 100.000 toneladas, ha alcanzado este martes el puerto de Matanzas, al oeste de Cuba, hacia las 08:15 hora local (12:15 GMT). Ello constituye el primer envío de petróleo desde el 9 de enero a la isla tras del corte de suministro de combustible ordenado por la administración Trump.

Esta entrega se produce después de que EE.UU. transmitiera que permitía al petrolero entregar combustible por razones humanitarias, si bien el gobierno norteamericano asegura que las sanciones permanecen sin cambios y la portavoz Karoline Leavitt describió estas medidas como “decisiones caso por caso”. Las medidas han sido calificadas por las Naciones Unidas como “acciones que vulneran los derechos humanos”

El buque Anatoly Kolodkin, que pertenece a la corporación Sovkomflot sancionada por EE.UU. desde 2024, entró en aguas territoriales cubanas a última hora del domingo, no muy lejos de la base naval estadounidense en la bahía de Guantánamo. Gran parte de la ciudad cercana —y la mayor parte de Cuba— estaba sin electricidad en ese momento.

Esto es como una gota de agua en el desierto”, dice a Reuters Marino Gálvez, de 66 años, residente de Matanzas, quien observaba las maniobras del barco desde el malecón de la ciudad. “Lo que nos están haciendo es muy injusto, y la gente no debería pagar por las políticas de ningún gobierno”, sostiene.

Según el presidente Miguel Díaz-Canel, Cuba no ha recibido un petrolero en tres meses. Una situación que ha agravado una crisis energética ya preexistente y que ha provocado apagones recurrentes en el país de 10 millones de habitantes, afectando gravemente la sanidad, el transporte público y la agricultura.

Pasarán varios días antes de que el cargamento de crudo pueda ser procesado y convertido en combustibles. El buque transporta crudo ruso tipo Urals, de acidez media, que se adapta bien a las envejecidas refinerías cubanas.

Rusia “trabaja” en más envíos

Preguntado el lunes sobre si habría más envíos rusos, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo: “En la situación desesperada en la que se encuentran ahora los cubanos, esto, por supuesto, no puede dejarnos indiferentes, así que seguiremos trabajando en ello”. La carga rusa podría transformarse en 250.000 barriles de diésel, cubriendo la demanda del país durante aproximadamente 12 días y medio, según afirma a AFP Jorge Piñón, experto del sector energético cubano en la Universidad de Texas en Austin.

“Es fundamental para que podamos subsistir, porque el país está paralizado”, declara Felipe Serrano, de 76 años, que trabaja como vigilante en un restaurante. Leticia Munguía, una jubilada de 61 años, también ha celebrado la llegada del buque: “Ojalá sigan enviando (petróleo), porque este envío no cubrirá todo lo que necesitamos”.

La administración Trump capturó el pasado 3 de enero al mandatario venezolano Nicolás Maduro y amenazó con sancionar a cualquier país que entregue petróleo a La Habana. Esta amenaza llevó a México a interrumpir sus envíos de petróleo destinados a Cuba. Al no poder abastecer a la isla, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum anunció una donación personal de 20.000 pesos (unos 1.100 dólares) para enviar ayuda humanitaria.

En opinión de Ricardo Herrero, director ejecutivo del Cuba Study Group, un grupo de reflexión no partidista con sede en Washington, la estrategia de la Casa Blanca “es llevar al sistema al borde del abismo”, pero no provocar “un colapso total o una catástrofe humanitaria”.

Para justificar el bloqueo energético, Trump afirma que Cuba representa “una amenaza excepcional” para la seguridad nacional de su país debido a sus relaciones con Rusia, China e Irán. Pero “si un país quiere enviar petróleo a Cuba ahora mismo, no tengo ningún problema”, declaró el domingo. “Cuba está acabada (…) reciban o no un cargamento de petróleo no cambiará nada”, afirmó.

Apagón en las comunicaciones

La empresa estatal de telecomunicaciones Etecsa explicó al medio oficialista Cubadebate que “la fuente fundamental de alimentación de los servicios de telecomunicaciones sigue siendo la red eléctrica nacional” y, cuando falla, muchas veces no hay respaldo posible. Cada vez con mayor frecuencia, los más de nueve millones de cubanos quedan sin teléfono fijo, ni celular y sin conexión a internet en la casa justo cuando se va la corriente eléctrica.

“La crisis energética afecta en todos los sentidos a nuestra sociedad. Donde vivo es una zona bastante mala en términos de conexión a internet y cuando se va la luz, solo hay ráfagas de conexión”, comenta a EFE, Pedro Arturo Pérez, psicólogo en el Hospital Hermanos Ameijeiras de La Habana.

Este médico tiene su método. “Con los apagones nacionales hay que salir de la casa, poner el móvil en modo avión, quitarlo. Luego entran los mensajes y se queda sin conexión durante una hora, después de ponerlo en modo avión unas cinco veces, vuelve a conectarse”, explica.

En junio de 2025, Etecsa anunció un fuerte y súbito incremento de las tarifas del internet móvil en Cuba. Una recarga extra de 7 gigabytes en un mes empezó a costar más que un sueldo medio (6.506 pesos, unos 54,2 dólares). Esto disparó las críticas en la isla, pero hasta el día de hoy los precios no han cambiado.

Los universitarios, que encabezaron en ese momento las quejas, han vuelto en estas semanas a protestar por el servicio y los precios, especialmente después de que el bloqueo petrolero de EE.UU. llevase al Gobierno a decretar la semipresencialidad en la educación superior.

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