En una comparecencia ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, el Pentágono reveló este miércoles que la Operación Furia Épica ha tenido un costo acumulado de 25,000 millones de dólares desde su inicio el pasado 28 de febrero.
La cifra, presentada por Jules Hurst III, subsecretario interino de Guerra para asuntos financieros, pone de manifiesto la enorme presión económica que el conflicto con Irán está ejerciendo sobre el presupuesto de defensa estadounidense en apenas 60 días de hostilidades.
Municiones y logística: Los grandes sumideros de recursos
Según el informe oficial, el gasto se ha concentrado principalmente en tres áreas críticas:
- Consumo de municiones de precisión: Representa el mayor porcentaje del gasto debido a la intensidad de los ataques aéreos y defensivos.
- Mantenimiento operativo: El despliegue masivo de grupos de portaaviones y vuelos de combate permanentes ha disparado los costos de combustible y logística.
- Reposición de activos: Fondos destinados a cubrir el desgaste y la pérdida de equipo militar en el teatro de operaciones.
Un ritmo de gasto sin precedentes
Aunque la primera semana del conflicto fue la más costosa —con un gasto récord de 11,300 millones de dólares en solo seis días—, el ritmo actual se ha estabilizado en una cifra que expertos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) califican de “alarmante”. Se estima que el costo operativo diario oscila entre los 900 y 1,000 millones de dólares durante las fases de alta intensidad.
Ante este escenario, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha solicitado al Congreso un presupuesto total de 1.5 billones de dólares para el próximo año fiscal, además de una partida suplementaria de emergencia para sostener el esfuerzo bélico sin comprometer la preparación en otras regiones del mundo.
El debate en el Capitolio
La revelación de estas cifras ha encendido el debate entre los legisladores. Mientras que la administración defiende el gasto como una inversión necesaria para la seguridad nacional y la estabilidad regional, sectores de la oposición cuestionan la sostenibilidad financiera a largo plazo si el conflicto se transforma en una guerra de desgaste.
Con el precio del petróleo bajo presión global y una solicitud presupuestaria récord sobre la mesa, el costo de la guerra en Irán no solo se mide en el campo de batalla, sino también en el impacto profundo que ya está dejando en las arcas del Tesoro estadounidense.




