Idaho Power añadirá dos nuevas centrales eléctricas de gas natural para satisfacer el crecimiento demográfico de Boise.

La empresa eléctrica Idaho Power ha solicitado formalmente la aprobación regulatoria para construir dos nuevas centrales eléctricas basadas en gas natural. La medida busca mitigar el riesgo inminente de escasez de energía proyectado a partir de 2029. Este déficit está fuertemente impulsado por el acelerado crecimiento demográfico, comercial e industrial en el área metropolitana de Boise y la región de Treasure Valley.
A pesar de haber incorporado recientemente unos 500 megavatios de energía renovable a su infraestructura, los portavoces de la compañía señalaron que el incremento en la demanda de electricidad está superando por completo la disponibilidad de sus recursos actuales.
Infraestructura y cronograma de construcción
El plan contempla el desarrollo de dos complejos estratégicos en el sur del estado:
  • Central Eléctrica South Hills: Se ubicará en el condado de Twin Falls, tendrá una capacidad de 222 megavatios y prevé iniciar operaciones a mediados de 2029.
  • Central Eléctrica Peregrine: Estará situada en el condado de Elmore, generará 430 megavatios y su fecha estimada de funcionamiento es a mediados de 2030.
Tras iniciar el proceso de planificación y permisos en 2021, se estima que la construcción de ambos complejos comience formalmente a partir de 2027, tomando cerca de dos años de ejecución por planta.
El impacto industrial en Treasure Valley
La urgencia de estas instalaciones responde directamente a expansiones industriales masivas en la periferia de la capital de Idaho. Entre los proyectos de alto consumo destacan la enorme fábrica de chips de Micron en Boise y el nuevo centro de datos de Meta (empresa matriz de Facebook) en la localidad de Kuna, los cuales demandan un flujo eléctrico masivo y constante.
Choque por las metas de energía limpia
La decisión ha generado debate debido a que representa un giro respecto a las intenciones previas de la compañía de depender exclusivamente de fuentes limpias. Idaho Power, que mantiene el compromiso público de suministrar el 100% de energía limpia para el año 2045, defendió el uso de gas natural como un recurso flexible y “puente” indispensable. La firma argumenta que estas plantas garantizan la confiabilidad del sistema durante los picos de consumo extremo —como los días más calurosos del verano o las heladas de invierno—, momentos en los que las opciones solares o eólicas se ven limitadas.
Por el contrario, organizaciones ambientalistas locales ya han expresado su rechazo, señalando que añadir infraestructura de combustibles fósiles a la red estatal obstaculiza y retrasa la descarbonización real del suministro eléctrico.
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