Apenas 48 horas después de entrar en vigor el alto el fuego, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una dura advertencia al régimen de Teherán. El mandatario denunció que Irán está exigiendo pagos ilegales a los buques petroleros para permitirles el tránsito por el Estrecho de Ormuz, una acción que calificó de “deshonrosa” y que amenaza con reactivar las hostilidades.
“Hay informes de que Irán está cobrando ‘tarifas’ a los petroleros para cruzar el Estrecho de Ormuz. ¡Más les vale no estar haciéndolo y, si lo están, más les vale parar AHORA!”, sentenció el presidente a través de sus canales oficiales.
Un corredor vital bajo extorsión
El Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, es el punto más crítico de la actual tregua de dos semanas. Según informes de inteligencia, las fuerzas iraníes estarían solicitando hasta 2 millones de dólares por buque bajo el concepto de “tasas de reconstrucción”, una medida que Washington considera una violación directa a los términos del cese al fuego.
La tensión se refleja en las cifras: este jueves solo cruzaron ocho buques por la zona, una caída drástica frente a los más de 130 tránsitos diarios habituales. Trump ha dejado claro que la Marina de EE. UU. mantiene sus posiciones y que el “paso seguro y gratuito” no es negociable.
El dilema de Teherán
Desde Irán, sectores del legislativo han defendido estos cobros como una forma de compensar los daños sufridos durante el conflicto bélico. Sin embargo, esta postura choca frontalmente con la mediación internacional que busca establecer un diálogo de paz este sábado en Pakistán.
Mercados en alerta
La advertencia de Trump ha provocado una inmediata volatilidad en los mercados energéticos. Los analistas temen que, de no cesar estos cobros, Estados Unidos dé por finalizada la tregua de forma prematura, lo que devolvería a la región a un estado de guerra abierta con consecuencias impredecibles para el suministro global de crudo.




